Lobo blanco, lobo negro.

Un viejo indio Cherokee dijo a su nieto:
“Me siento como si tuviera dos lobos peleando
en mi corazón: uno de los dos es violento y vengador,
el otro está lleno de amor y compasión.” 
El nieto preguntó: “Abuelo, dime ¿cuál de los dos ganará la pelea?” 
El abuelo contestó: “Aquel que yo alimente”.

Leí esta leyenda en un artículo hace mucho y pensé: Gracias, ¡no estoy loca! 

Pero deberían adaptar la historia porque mi lobo negro es a veces un oso pardo, va hasta las cejas de esteroides y arrincona al lobo blanco en el patio para robarle el bocadillo. Y yo ahí, de mediadora.

Ser buena persona nunca ha sido fácil, entiendo que para ninguno de nosotros. Es más, la pregunta que me viene a la cabeza es: ¿Se puede ser constantemente buena persona en un mundo en el que te cierran los bares a las dos y se te desparejan los calcetines en la lavadora? Es más, ¿es un título que te sacas por internet o hay clases presenciales? Te darán un carné de “Buena persona” cuando acabes, supongo. Y tendrás un número de socio y todo eso.good person Sigue leyendo

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