Todos nuestros héroes.

“Someone I loved once gave me

a box full of darkness.

It took me years to understand

that this too, was a gift.”

M. Oliver


Leí en alguna parte que en Japón utilizan una curiosa técnica para reparar la cerámica: se llama Kintsukuroi.

En el Kintsukuroi no usan pegamento, usan oro fundido. El metal se cuela entre las grietas y une las piezas y todo encaja de nuevo. Para cuando el oro se ha secado, el jarrón es otro. Ahora tiene betas doradas, cicatrices que recuerdan que un día se rompió o lo rompieron. Y curiosamente, ahora que se ha roto es más bonito.

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Siempre he oído que las personas deberíamos conservar la inocencia de cuando éramos solo unos niños. Cuando no nos enterábamos de nada y no podían rompernos, de cuando éramos invencibles.

Y toda esa historia de los jarrones, del oro fundido, del romperse y volverse a unir después, me hizo pensar en lo tremendamente interesantes que son las personas que se han roto alguna vez. Y me vinisteis muchos a la cabeza y otros tantos que aún no conozco.

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No, mañana no.

“Y nada tenía de malo,

y nada tenía de raro,

que se me hubiera roto el corazón,

de tanto usarlo.”

  Eduardo Galeano   


¡No, que esas son las copas buenas! Usa un vaso. 

No, esa camisa no, que es la de las bodas.

¿Ese vino? Uy, es carísimo. Lo estoy guardando… para un día especial.

Bueno, pues oh-qué-sorpresa, era hoy. Hoy era el día especial. Y mañana. Y ayer, que utilizaste los vasos de plástico, también era especial. Y tú, obseso del control, no lo has celebrado.

Sería una pena que el destino, que es hijo único y muy caprichoso, quisiera que mañana te cayera una maceta en la cabeza caminando por la calle. Las copas quedarían sin mácula, limpias, limpísimas en el estante de tu cocina. Ridículamente caras e intactas. Todos dirían: Él sí que sabía conservar las copas buenas. Sí, sí, todas sus camisas eran de un blanco nuclear.

Y tú, tirado en el suelo, pensarías que lo último que bebiste fue vino rancio en un vaso de plástico. Y se te picará el vino y tu camisa se la comerán las polillas. Por tonto.

drama

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